Sobre la infamia y la responsabilidad de nosotros, mundo libre

Mundo libre ANA ISABEL PÉREZ

Uno de los principios fundamentales sobre los que se sustenta nuestro sistema de libertades, y nuestra democracia, es que todo derecho conlleva una obligación. Y estas obligaciones, en su mayoría, son responsabilidades que nosotros, como ciudadanos libres, contraemos con nuestro Estado de Derecho con el objetivo de que éste pueda seguir comportándose como tal: un Estado garante de libertades y derechos para todos sus ciudadanos. Esto, por mucho que nos quieran contar, es la esencia de occidente. De nuestra democracia, y de nuestra libertad .

En estos días de campaña en los que debatimos sobre la importancia de Europa y de pertenecer a esta organización protectora de derechos y libertades llamada Unión Europea, parece que hacemos un sobresfuerzo para contarle a la gente la importancia de lo cotidiano. Un día escuché por ahí que nadie sabe lo que realmente tiene hasta que llega el momento en el que lo pierde para siempre. Y creo que es verdad. En estos días cuando salimos a la calle intentamos trasmitirle a la gente la importancia que tiene Europa y como nuestro continente ha conseguido convertirse en un referente mundial en derecho, libertades y en la construcción de Estados de Bienestar. Y es que los europeos tenemos el privilegio de haber considerado como “cotidiano” cuestiones tan importantes para nuestra vida como la seguridad, la libertad, los derechos humanos y su respeto incondicional. Esto, también, es la esencia de occidente. También es la esencia de lo que, creo que con mucho acierto, algunos han querido llamar “mundo libre”.

Pues bien, creo que hoy nosotros, ciudadanos de este mundo libre, tenemos una tremenda responsabilidad. Como decía anteriormente, uno de los principios de nuestra democracia es que todo derecho supone una responsabilidad. Este enorme derecho del que disponemos, y que no es otros que vivir en países democráticos, libres y garantes de derechos humanos, nos debe suponer la responsabilidad de defender y exigir estos valores en cualquier parte del mundo en los que están siendo vulnerados.

Desde mediados de abril la infamia se ha apoderado de 200 niñas nigerianas cuyo único “pecado” ha sido estudiar dentro de una escuela cristiana, en las que no se las preguntaba por su sexo para ofrecerlas una educación ni para limitarlas la capacidad de soñar hacia dónde quieren llegar. Cada día que pasa es un día perdido, un día más en el que estas niñas tienen que sufrir por torturas indecibles por haber querido ser libres, un día más de sufrimiento para sus familias, pero también un día más tatuado en la conciencia de Occidente y de mundo libre. Y es que la libertad y su defensa no pueden mirar hacia otro lado.

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Publicado el mayo 21, 2014 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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